Por: Arte Delgado-Rendon

Mucho se habla de la eterna juventud, pero José Madero es el ejemplo perfecto de la infinita adolescencia. José llega a la ciudad de Los Ángeles después del Día de Muertos para hacernos sentir vivos con su música. Con un poder de convocatoria admirable, especialmente en medio de la situación económica que atraviesa Estados Unidos y los problemas sociales que se viven actualmente, José es capaz de congregar a miles de personas durante su gira. Gente que, evidentemente, no tiene suficiente con su música.

La banda encargada de calentar los animos fue WONDERFOX la agrupación liderada por Isabel Valencia que demostrarón que tiene todo lo necesario para conquistar el escenario. Cumpliendo a la perfección con la tarea de encender los ánimos del público, con un pequeño set lleno de energía, calidad sonora y una actitud impecable que dejó la atmósfera lista para la presentación de Pepe.
La noche comienza de una forma amena, mostrando el dominio del escenario que José Madero ha logrado perfeccionar a través de los años. Comienza con canciones tranquilas, tocando la guitarra acústica, y poco a poco construye el suspenso, generando una emoción creciente entre los asistentes. El público canta cada palabra de cada canción. En un momento de éxtasis, los fans se acercan a él y le entregan ramos de rosas, los cuales José incorpora a la interpretación de sus canciones, haciendo que la emoción aumente en el recinto.
Para terminar la noche, José remata con todos sus éxitos, como «Dedos rotos y funerales», «Arrópame», «Cursiva la letra», entre otros hits. José se despide de su público entre interminables aplausos, dejando a la gente con ganas de más, como siempre. Primero Dios, esperamos verlo por estas tierras muy pronto.
Photos: Franco Mikaelson












