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Apr. 22, 2010 - Muse inigualables en el Foro Sol de Mexico


Muse inigualables en el Foro Sol de Mexico

De pie, sobre tres pilares que lo hacía lucir más imponente, el trío enloquecía. Lo hacía a través de sus instrumentos, con la gente que los acompañaba con gritos y con las canciones que los han encumbrado. Como parte de su The Resistance Tour, Muse puso a prueba el llamado a su público, los retó con ejecuciones precisas y con temas que se han adoptado como himnos entre la gente.

Había que estar ahí para ser testigos de sus capacidades, tanto musicales como visuales. La banda británica, a la par de los tiempos que se viven, sacó provecho de los medios que han estado a su alcance. Para su segunda visita a la Ciudad de México apostó por un show que mezcló el poder de su música con los impactantes efectos visuales.

Desde el principio fue evidente que sería un concierto del que se hablaría a lo largo del año. Tres torres, que funcionaban como pantallas de leds, los mostraron ante el público cuando el reloj marcaba las 21:55 horas: 55 mil personas enloquecieron. Sin mayor preámbulo retumbaron los primeros acordes de Uprising y el caos invadió el Foro Sol para no abandonarlo hasta que el recital terminó.

Algunos asistentes dejaron sus asientos y, junto con los que estaban en la zona de pista, se rindieron al baile colectivo y alzando las manos se convirtieron en una masa uniforme que se movía al ritmo que sobre el escenario imponían Matthew Bellamy (voz, guitarra y piano), Dominic Howard (batería) y Christopher Wolstenholme (bajo).

A un costado del entarimado, dos enormes pantallas proyectaban, con distintos efectos, imágenes de los músicos, disímiles entre sí. Mientras Bellamy hacía evidente su energía corriendo de un lado a otro, Wolstenholme se mostraba serio pero preciso, y Howard, luciendo pantalones con botonadura, como la de los mariachis, y refugiado siempre tras su instrumento, era el encargado de marcar la pauta del concierto.

El espectáculo de luces fue espectacular, siempre utilizado como complemento y no como recurso. Los rayos láser que rompían la oscuridad de la noche y la decena de pantallas sobre el escenario daban un extra a la gente que, desde la primera canción, idolatraba al grupo.

De pie, sobre tres pilares que lo hacía lucir más imponente, el trío enloquecía. Lo hacía a través de sus instrumentos, con la gente que los acompañaba con gritos y con las canciones que los han encumbrado. Como parte de su The Resistance Tour, Muse puso a prueba el llamado a su público, los retó con ejecuciones precisas y con temas que se han adoptado como himnos entre la gente.

Había que estar ahí para ser testigos de sus capacidades, tanto musicales como visuales. La banda británica, a la par de los tiempos que se viven, sacó provecho de los medios que han estado a su alcance. Para su segunda visita a la Ciudad de México apostó por un show que mezcló el poder de su música con los impactantes efectos visuales.

Desde el principio fue evidente que sería un concierto del que se hablaría a lo largo del año. Tres torres, que funcionaban como pantallas de leds, los mostraron ante el público cuando el reloj marcaba las 21:55 horas: 55 mil personas enloquecieron. Sin mayor preámbulo retumbaron los primeros acordes de Uprising y el caos invadió el Foro Sol para no abandonarlo hasta que el recital terminó.

Algunos asistentes dejaron sus asientos y, junto con los que estaban en la zona de pista, se rindieron al baile colectivo y alzando las manos se convirtieron en una masa uniforme que se movía al ritmo que sobre el escenario imponían Matthew Bellamy (voz, guitarra y piano), Dominic Howard (batería) y Christopher Wolstenholme (bajo).

A un costado del entarimado, dos enormes pantallas proyectaban, con distintos efectos, imágenes de los músicos, disímiles entre sí. Mientras Bellamy hacía evidente su energía corriendo de un lado a otro, Wolstenholme se mostraba serio pero preciso, y Howard, luciendo pantalones con botonadura, como la de los mariachis, y refugiado siempre tras su instrumento, era el encargado de marcar la pauta del concierto.

El espectáculo de luces fue espectacular, siempre utilizado como complemento y no como recurso. Los rayos láser que rompían la oscuridad de la noche y la decena de pantallas sobre el escenario daban un extra a la gente que, desde la primera canción, idolatraba al grupo.

Resistance, New Born, Map of The Problematique y Supermassive Black Hole tuvieron que escucharse antes de que Bellamy se dirigiera a la gente.

“Gracias, México”, dijo en español el cantante y líder, quien tras el saludo se mostró más tranquilo e incluso dispuesto a interactuar en mayor medida con sus fans.

Tanto, que tras haber interpretado Hysteria, sacó su iPhone para retratar a la audiencia que no dejaba de gritar y aplaudir. Y acto seguido la divulgó vía Twitter.

Sonó después una versión corta de Nishe antes de que Bellamy se sentara al piano para interpretar United States Of Eurasia. Los músicos iban y venían de los pilares que se erguían por momentos para ubicarlos algunos metros por arriba del escenario. Ahí tocaron Feeling Good, tema que fuera inmortalizado en la voz de Nina Simone, y en el que Bellamy utilizó un megáfono para distorsionar su voz.

Después tocó el turno para que Howard y Wolstenholme tuvieran todos los reflectores para ellos. Compartiendo una columna en la que se ubicaba la batería y que giraba, ambos dieron muestras de sus capacidades con un jam rockero que deleitó a los asistentes.

La noche, para ese entonces, se pintaba de morado y verde gracias a las luces. Undisclosed Desires no permitía que el ritmo se relajara, incluso, Starlight, para la que pidieron que la gente sacara sus encendedores y celulares, hizo patente la conexión que puede lograr una balada rockera cuando Muse que la ejecuta.

“¡México, México!”, gritó Bellamy, que para ese entonces lucía una playera con la imagen de La Catrina, y el público devolvió el gesto con una carretada de aplausos.

Unnatural Selection, Time Is Running Out y Plug in Baby fueron las últimas canciones que la banda interpretó antes del primer encore, para luego tocar Exogenesis: Symphony, Part 1: Overture y Stockholm Syndrome.

Tras éstas, otra vez las luces se apagaron pero el sonido de una armónica llenaba el lugar.

Wolstenholme la empuñaba para dar paso a los primeros acordes de Knights of Cydonia, su canción más representativa. En tanto, Bellamy aporreó con energía su guitarra mientras lucía, a manera de capa, una bandera mexicana que tenía escrito Muse en la parte de arriba y The Resistance abajo.

El final fue apoteósico. Nadie se quería despedir del trío británico, pero en esta ocasión ni siquiera los gritos que pedían otra lograron traerlo de vuelta. Inicia la cuenta regresiva para el reencuentro con Muse.

En temas

Uprising

Resistance

New Born

Map of the Problematique

Supermassive Black Hole

Interlude

Hysteria

MK Ultra

Nishe

United States Of Eurasia

Feeling Good (Cover de Nina Simone)

Helsinki Jam

Undisclosed Desires

Starlight

Unnatural Selection

Time Is Running Out

Plug In Baby

Encore

Exogenesis: Symphony, Part 1: Overture

Stockholm Syndrome

Knights of Cydonia

Frase-Texto-Chica. Sólo me deje llevar por mis senentos, en toda la extensión de la palabra”

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Por: Luis Felipe Castañeda