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May. 2, 2013 - Carla Morrison sus melancolias y su gira por Estados Unidos.


Carla Morrison sus melancolias y su gira por Estados Unidos.

Carla Morrison, sus amores, sus desamores, sus melancolías y su gira por Estados Unidos.

Algo debe de estar profundamente mal entre nosotros los mexicanos. No es normal entre los humanos que habitan este mundo sentir tanto placer por el dolor. Al menos no a este nivel. Es una costumbre que raya en la adicción. Lo hacemos todo el día, en todos lugares y situaciones y ni cuenta nos damos. Cuando comemos no escatimamos en cuestión de especias y picantes con las que adornamos el sazón de nuestros platillos. Pasamos desde el chile morrón, dulce como él solo, hasta el habanero y, si no es suficiente importamos o plantamos tailandés, mientras más bravo mejor. No importa. Lo imprescindible es que pique, que lastime, al menos un poco.

De la muerte ni hablemos. Nos reímos de ella y de nuestros mismos muertos. La muerte. La Catrina. Lidiar con ella no es nada grato pero la sufrimos como debemos y seguimos adelante. Ya nos la sabemos. Es como si la costumbre haya erosionado la sensibilidad hasta hacernos capaces de manipular dolores y pesares a nuestro antojo.

Como la bohemia mexicana hay pocas. De verdad. Por estos lados del continente las personas caminan por la vida buscando cosas diferentes. Buscan la perfecta oportunidad de desaparecer temporal y fugazmente de sus realidades como si trataran de inyectarse dosis temporales para calmar el dolor. Al menos por unas horas, así como lo hacen los adictos a los antidepresivos, a la coca, al cristal, a la heroína. Al final y en pleno calor de la noche buscan el pretexto preciso para entregarse en cuerpo a alguien que sufra síntomas similares. Sólo en cuerpo y nada más. Pero eso sí, de amor nadie habla. Esa es palabra prohibida y radica en un nivel mucho más avanzado.

El amor a la mexicana es raro en un mundo globalizado como en el que vivimos. En este universo y tiempo de reglas, de políticas y de variadas democracias los sentimientos se manejan de forma completamente diferente. Nosotros crecimos con José Alfredo, Chente, Álvaro Carrillo y José José. Sabines nos hizo amorosos, José Emilio Pacheco nos habló de la locura de Carlos por Mariana, Octavio Paz nos condenó a la soledad eterna. Al definirse a ellos mismos nos definieron a todos los demás con el tequila en una mano y el corazón en la otra. Con el sentimiento a flor de piel. Y qué?

Pasamos madrugadas enteras hablando de aquella persona que nos hizo trizas el corazón, llorando a secas o con riachuelos de lágrimas, desde lo más profundo de nuestro ser y no nos importa el qué dirán. México es un país infestado de machismo pero las cuestiones sentimentales son tan esenciales en la naturaleza del mexicano que hasta el macho más bragado posee el derecho natural de llorarle al amor o al desamor. Y esto, es en todos los géneros. No importa el medio, lo que importa es el fin.

Carla Morrison se sabe toda ésta historia de arriba a abajo. Le es completamente natural. No tiene que fingirlo. Se sienta en medio de la oscuridad y de la noche y vacía su corazón en una caja de ilusiones que cuida, lustra, talla y convierte en tristísimas melodías. La joven de veintiséis años de edad oriunda de Tecate se arranca y despedaza  salvajemente el corazón en repetidas ocasiones a través de todos sus trabajos discográficos. Lo hace buscando un equilibrio interno que a la vez provoca un efecto similar en aquellos que la escuchan. Llega a tocar, como pocos, ese nervio que despierta el flujo de melancolía mexicana que necesitan nuestros sistemas.

Y sí, pensándolo bien, Carla está ahí arriba. Está ahí con José Alfredo y Jaime Sabines. Es el papel que le toca jugar en estos tiempos de modernidad, tan sencillo como eso. Algunos atrevidos la han llamado la Jenni Rivera de los hipsters por poseer la capacidad de simplificar sin pretensiones en notas y canciones los más bajos sentimientos de la humanidad, sentimientos que irremediablemente todos compartimos. Ésta comparación al fin y al cabo da igual. De la misma forma se le podría comparar con Chavela Vargas, Agustín Lara, Sor Juana Inés de la Cruz o Nezahualcoyotl. Son otros tiempos y otros espacios. Y vaya que lo hace bien. Carla Morrison con sus canciones sentidas ha sido capaz de llegar a los corazones más duros de roer y ha logrado que una audiencia entera se arrodille simbolicamente ante ella.

La música de Morrison está repleta de búsquedas tan internas como intensas. Se busca a sí misma al mismo tiempo que busca las razones de todas las cosas. De donde viene el amor? Para qué sirve el amor? Qué es el amor? Lo hace en busca de una paz interna o de un equilibrio espiritual que la mantenga en calma consigo misma. Infinidad de escritores y artistas son lo que son debido a esa necesidad fisiológica de proyectar en arte lo que llevan por dentro y no lo hacen por alimentar el ego sino porque no saben mejor. Porque si no lo hacen mueren en una explosión interna de catastróficas magnitudes.

Carla le escribe a la necesidad de apagar la mente y encender el alma como a la búsqueda interminable de un escape del llanto. Todos hemos pasado por eso alguno vez. He ahí la conexión mágica. La soledad, obviamente le ha lamido las mejillas en innumerables ocasiones y la ha llevado a hablar sobre la ansiedad que ésta brutalmente le provoca. Habla de silencios lastimeros, de calmas soñadas y de frialdades tan humanamente sentimentales. Habla de traiciones, golpes bajos, faltas de respeto, desilusiones, infinitas tristezas, lágrimas, condenas y perdiciones. Pero no sólo es capaz de sumergirse en la tristeza sino que también deifica a la esperanza y a los amores bien dados. Los amores flóridos e iluminados. Los amores sacros. Le canta al sabor de los besos, a los dulces sueños compartidos, al encantamiento provocado el vaivén de las palabras del ente especial, al aroma emanado del cuerpo deseado y amado, a la fuerza brutal de las olas de sentimientos que la hacen navegar a través de ésta vida llena de tonos y corrientes internas. Lleva dentro de sí el equilibrio necesario. Las de cal por las que van de arena.

Hoy en día, cuando la noche y el alcohol se terminan y los sentimientos salen a flote la música de Carla Morrison es imprescindible.

Carla Morrison arranca gira por los Estados Unidos el próximo 20 de mayo en el Independent de San Francisco que será seguida por presentaciones en San Diego el 22 de mayo, en Austin el 26 de mayo, en Washington DC el 8 de julio, en Cambridge el 10 de julio y que será coronada en el Central Park de Nueva York al lado de Julieta Venegas el sábado 13 de julio.


Por: Guillermo Goyri